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UNIDAD DIDÁCTICA 6
REANIMACIÓN Y PRIORIDAD ANTE UNA EMERGENCIA


caso práctico 6


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INTRODUCCIÓN - PRIORIDAD ANTE UNA EMERGENCIA

El destino de un enfermo urgente, una emergencia, se decide en pocos segundos. Y también son segundos los que bastan para evitar una muerte inminente, es fundamental que quien atiende por primera vez a ese enfermo esté preparado para su misión. Sin embargo los segundos decisivos transcurren con gran rapidez cuando faltan los conocimientos y capacidades necesarios y la propia inseguridad se convierte en la causa de un proceder equivocado. De ahí que las palabras CALMA, ORDEN y SEGURIDAD cobren especial importancia en la actuación ante situaciones urgentes.

Ante todo paciente grave, lo más importante es plantearse los efectos de las lesiones producidas por el traumatismo o la afección aguda sobre las funciones vitales del organismo, es decir, su repercusión sobre la respiración y circulación.

La correcta valoración y tratamiento inicial de estos enfermos se estandarizó hace tiempo. Su objetivo es el reconocimiento y tratamiento de las lesiones del paciente por orden de importancia, para lograr la reanimación eficaz del enfermo. Mediante una rápida exploración se deben identificar y tratar las posibles lesiones vitales.

Ante una situación de amenaza para la vida, debida casi siempre a una alteración de las funciones vitales, las causas desencadenantes tienen una importancia secundaria en el momento de establecer el tratamiento de urgencia. Todas las medidas encaminadas la atención de la lesión local mediante vendajes, inmovilización, etc., deben llevarse a cabo en un segundo lugar, una vez solventado el peligro de muerte inminente.

No sólo es importante la iniciación oportuna de las diversas medidas necesarias en cada caso, sino también la continuidad de las mismas. Si se ha logrado normalizar la respiración o se ha reanudado la actividad cardiaca que estaba paralizada, el enfermo necesitará una exacta e ininterrumpida vigilancia, pues en cualquier momento pueden presentarse nuevas alteraciones que precisen un rápido proceder.

La vida, la salud y la independencia de un ser humano se hallan aseguradas merced a la acción conjunta de todos los órganos, bajo el supuesto básico de un aporte continuado de oxígeno y una eliminación ininterrumpida de los productos finales del metabolismo.

En el marco del trabajo general, cada órgano tiene un importante papel parcial en el mantenimiento del estado de salud. En cambio, en el momento de una amenaza para la vida, tienen una significación decisiva para la supervivencia dos funciones parciales:

  • - LA RESPIRACIÓN
  • - EL CORAZÓN CON LA CIRCULACIÓN

Estas funciones trabajan en estrecha relación y se influyen recíprocamente, de forma que la alteración de una de ellas produce un cambio duradero en la otra. Al interrumpirse el aporte de oxígeno en un punto de la cadena de aprovisionamiento, una vez agotadas las escasas reservas, las funciones cerebrales y circulatorias fallan de forma sucesiva, con lo cual se produce la muerte.

La parada respiratoria y circulatoria da lugar a una muerte clínica que durante unos minutos es aún reversible. A los 3 - 5 minutos se producirá la muerte biológica definitiva e irreversible. El factor tiempo va a decidir entonces:

  • a) si la muerte clínica puede ser prevenida.
  • b) si una vez instaurada la muerte clínica, la reanimación es posible.
  • c) si la reanimación puede lograr devolverle al enfermo, de forma total o parcial, sus funciones vitales y, en especial, las que dependen del cerebro.


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