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UNIDAD DIDÁCTICA 6
REANIMACIÓN Y PRIORIDAD ANTE UNA EMERGENCIA


RECONOCIMIENTO INICIAL DE UN ACCIDENTADO

Para valorar un enfermo urgente hay que revisar:

  • 1- ESTADO DE CONCIENCIA.
  • 2- RESPIRACIÓN
  • 3- FUNCIÓN CARDIACA
  • 4- PÉRDIDA DE LÍQUIDOS

Los signos clínicos que indican peligro vital pueden ser detectados por cualquier persona mediante la vista, el oído y el tacto, es decir, sin ayuda de ningún medio auxiliar. PREGUNTAS A PLANTEAR:

  • 1º.- ¿Contesta el enfermo a nuestras preguntas o se halla inconsciente? Si contesta, nos indica que su vía aérea está permeable y que su cerebro está perfundido.
  • 2º.- Si no obtenemos respuesta debemos escuchar los ruidos respiratorios o comprobar los movimientos respiratorios con las manos sobre el tórax y , a continuación abriremos la boca para explorar la vía aérea.
  • 3º- Si el paciente presenta obstrucción de la vía aérea, procederemos a elevar la barbilla o traccionar del maxilar para levantar la lengua, y limpiar la boca .
  • 4º- Inicialmente se puede obtener la suficiente información de la función cardio-circulatoria mediante el pulso, el color y la temperatura de la piel. ¿ Es palpable? ¿Presenta alguna alteración? ¿Está el enfermo pálido o tiene la piel fría?
  • 5º- Si hay signos de hemorragia externa se procederá de inmediato a identificar los puntos sangrantes y aplicar compresión local directa.


OTRAS MEDIDAS:

Además, en nuestra actuación ante una emergencia, hemos de tener en cuenta:

  • a) Cuidar de la propia seguridad. No aventurarse en un rescate en tanques, por ejemplo, sin el equipo de protección adecuado.
  • b) Alejar a la víctima del lugar del peligro. Ej.: incendio, emisión de gases...etc.
  • c) Ante todo traumatizado, valorar la posibilidad de que exista daño en la columna vertebral y actuar en consecuencia para evitar lesiones medulares.
  • d) Pedir ayuda. Contactar con el Centro Radio Médico sin por ello dejar de atender al enfermo. Posiblemente haya que organizar después la evacuación y/o el traslado del tripulante afectado.
  • e) Nunca dar por muerta a una persona hasta que aparezcan signos evidentes de muerte.

CONCLUSIONES:

  • 1.- Todos los enfermos agudos, intoxicados o traumatizados graves, en los que existe un peligro inminente de muerte, han de ser considerados como enfermos urgentes.
  • 2.- En un enfermo urgente, más que la causa o el diagnóstico exacto del proceso existente, interesa conocer el punto donde la afección fundamental ha ocasionado una alteración de las funciones vitales. El tratamiento de urgencia no supone, por tanto el diagnóstico previo de la enfermedad fundamental, sino que exige la búsqueda de la alteración que compromete las funciones vitales.
  • 3.- En términos generales, la reanimación constituye un problema de aporte suficiente de oxígeno a todos los órganos. Las medidas a tomar deben por tanto estar dirigidas a garantizar el buen estado de las vías de transporte de oxígeno.

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