| HIGIENE DEL MEDIO - BUQUE |
El medio donde el hombre de la mar pasa gran parte de su vida es el buque y es, desde luego, el lugar donde desarrolla todo su trabajo. Por ello, la higiene del buque influye de una forma decisiva, en la salud de las gentes de mar. Aunque las distintas normas, leyes, convenios, etc..., actualmente en vigor, especifican cómo debe ser un buque, en relación a su tipo de navegación, tipo de carga a la que está destinado, tipo de pesca, etc,..., no está de más, que consideremos algunos aspectos en relación con la HIGIENE, que pueden ser generales a todos ellos. Así: 1.1.- HABITABILIDAD Y LIMPIEZA. Entendiendo por habitabilidad exclusivamente al espacio físico. Es cierto, que en los modernos buques, se ha mejorado mucho pero, aun se encuentran algunos, donde es difícil desenvolverse por falta de espacio, donde todavía hay que compartir camarote con otras siete personas, donde es difícil conseguir un poco de intimidad y donde, en fin, tras reformas sucesivas, se consigue (?) que el w.c esté ¡¡junto a la cocina!!. Poco podemos hacer en cuanto a la obra viva del buque, pero sí debemos preocuparnos por tener todas las zonas limpias y ordenadas, evitando que se acumule la suciedad sobre todo en cocina, lavabos, camarotes, gambuzas, sentinas y depósitos de agua potable. 1.2.- RUIDO Y VIBRACIONES. El diseño de los barcos, especialmente en los últimos años, tienden a minimizar tanto el ruido como las vibraciones. No olvidemos que, entre sus efectos, se encuentran desde lesiones auditivas (sobre todo en trabajadores de máquinas), hasta transtornos del sueño, irritabilidad, tensión muscular, dificultad para entenderse verbalmente o, simplemente, incomodidad y molestias. Debemos conocer, cuáles son las fuentes de ruidos y cuál será la distribución del mismo, para minimizar sus efectos, especialmente en los camarotes, áreas de descanso y sala de máquinas. Esta última, en concreto, debería estar aislada acústicamente y, además los trabajadores de la misma, protegidos del ruido de forma especial; bien aislando el foco de ruido, construyendo cabinas insonorizadas para alojamiento del personal, durante su estancia en la sala, o con protectores auditivos individuales debidamente homologados. Respecto a éstos últimos, no debemos olvidar que son obligatorios, de uso individual y hay que ponérselos antes de entrar en la sala de máquinas y quitárselos una vez fuera de la misma, nunca dentro de ella, ni por un momento. Ni que decir tiene, que será preferentemente natural pero, en un buque esto es casi imposible, por ello, la luz artificial, debe ser suficiente; que no provoque deslumbramiento; orientada de forma que no origine brillo excesivo en los mamparos; iluminando adecuadamente no sólo los lugares de trabajo, sino también los sitios de paso, escalas, etc,...; que no de intermitencias, ruidos o calor excesivos y, sin olvidarnos, que debemos contar con alumbrado de emergencia. 1.4.- VENTILACIÓN. La ventilación, o mejor: la adecuada renovación del aire, debería ser posible en todas las partes del buque, bien de forma natural o bien forzada, asegurando a todos los tripulantes el acceso a aire limpio, no viciado, y con el grado de humedad suficiente, se encuentren donde se encuentren. Actualmente, en muchos buques, se dispone de climatización por aire acondicionado; debemos preocuparnos porque el mantenimiento sea adecuado, revisando la instalación de forma periódica, evitando zonas de flujo directo e intenso sobre los tripulantes, en comparación con otras de aireación escasa o insuficiente, sin olvidarnos de dotar al aire climatizado, de la humedad necesaria, ya que, éstos sistemas, secan el ambiente. La climatización nos permite, además, mantener la temperatura (frio-calor) de forma estable, independientemente de la climatología.
1.6.- ALIMENTACIÓN. Actualmente no existe ninguna excusa técnica, para que la alimentación a bordo de un buque, no sea la correcta. Se deben desterrar aquellas penurias alimenticias que sufría la gente de mar en épocas pasadas. Debemos controlar que el suministro de alimentos al buque sea lo más higiénico posible, no dejando las mercancías más tiempo del necesario en el muelle o en cubierta, guardando, a la mayor brevedad posible, las mismas en despensas no refrigeradas o en refrigeradas, de ser necesario, intentando, además, no romper la cadena de frío en alimentos congelados. El personal de fonda, debería ser el único encargado de ésta tarea, debiendo estar en posesión del pertinente carnet de manipulador de alimentos y extremando, además, las medidas de higiene personal, evitando al máximo la contaminación de alimentos. Viendo la cocina de un buque, podemos intuir la salud de sus tripulantes. 1.7.- OCIO. Sería deseable, el poder disponer en los buques, de un área apropiada, bien ventilada e iluminada, donde poder pasar los ratos de ocio que permita el trabajo a bordo. Una televisión, video, revistas, juegos de mesa,... estimularían las relaciones personales, sobre todo ahora que las tripulaciones son multiétnicas, y podrían ayudar a sobrellevar el duro oficio de marino. |